EL PERDÓN

I. PERDONARTE A TI MISMO:

El perdón es un regalo de Dios que nos permite sanar nuestra mente y regresar al Cielo. Y como todo en este mundo el ego lo  distorsiona y lo convierte en un instrumento para destruir. De esta manera el perdón que se concibió para sanar se utiliza para herir. Y en vez de bendecir se convierte «en una cruel burla de la gracia, en una parodia de la santa paz de Dios.» y esto sucede porque no entendemos lo que es la salvación ni la buscamos.

El ego invierte nuestros pensamientos y ahora hacemos de la culpa la salvación. El castigo, los sacrificios y el sufrimiento se nos presentan como el camino de la redención, contrario al amor, que no exige ni castigos,  ni sufrimientos, ni muerte, pues el Amor es vida y lo reconocemos a través del verdadero perdón que deshace toda falsa creencia acerca del pecado,  el miedo y la muerte.

El perdón-para-destruir, es el falso perdón del ego, que no ha renunciado a los juicios, a los ataques, a sentirse especial, y por lo tanto, mejor o superior a sus hermanos. «el perdón-para-destruir se adapta mucho mejor al propósito del mundo.» pues es un mundo basado en el juicio y el ataque.
Por eso  Jesús nos recomienda que: «No veas el error. No lo hagas real. Selecciona lo amoroso y perdona» en otras palabras, no juzgues y por el contrario, elige el perdón y el amor. «Pues tal como veas al Hijo, así te verás a ti mismo, y tal como te veas a ti mismo, eso será Dios para ti.» Nos vemos a través del espejo de nuestros hermanos. A Dios lo vemos a través de nuestros hermanos o no lo vemos, al amor lo vemos a través de los ojos del amor o no lo vemos.

«De la misma manera en que siempre oras por ti, del mismo modo es a ti al que siempre se le concede el perdón.» tanto la oración como el perdón tienen un solo destinatario y un solo beneficiario: tu mismo. «Es imposible perdonar a otro, pues son únicamente tus pecados lo que ves en él.» Nuestro deseo de deshacernos de la culpa nos lleva a proyectar en los otros nuestros supuestos pecados, «Quieres verlos en él y no en ti. Por eso es por lo que perdonar a otro es una ilusión.» solo nos podemos perdonar a nosotros mismos, pues son nuestros propios  pensamientos de culpa los que debemos sanar.

«Sólo en otro puedes perdonarte a ti mismo, pues lo has hecho culpable de tus pecados y ahora tienes que encontrar tu inocencia en él.» así como nos condenamos al acusar a nuestros hermanos de nuestras propias culpas, ahora tenemos que salvarnos a través de ellos, cuando  perdónanos nuestras proyecciones sobre ellos, y solo veamos su inocencia, y en ese momento descubrimos nuestra propia inocencia.

«Jamás pienses que puedes ver pecado en nadie excepto en ti mismo.» Mientras sigamos proyectando veremos culpables, solo cuando renunciamos a juzgar y asumir la responsabilidad de nuestros propios pensamientos podremos ver en nuestros hermanos el espejo de nuestros pensamientos de culpa, reconocerlos y elegir abandonarlos, entregándoselos al Espíritu Santo para que los reemplace por pensamientos de amor y paz. Eso es el perdón.

Mientras no lo hagamos, nos parecerá   «que el malo es otro, y como resultado de su pecado tú sales perjudicado.» pues seguiremos prisioneros del miedo, la culpa y los conflictos, y seguiremos esclavizados por el ego, por lo que  cualquiera  «dictaría tu destino, tus sentimientos,  tu desesperación o esperanza, tu desdicha o alegría.» y tu libertad dependería de otros y no de ti.
Para sanarte tienes que reconocer que «No puedes ver sus pecados sin ver los tuyos. Mas puedes liberarlo y también liberarte a ti mismo.» nuestros hermanos son el espejo de nuestras culpas, si decidimos reconocer este hecho, será una oportunidad para sanar y perdonar. Solo  «El perdón, verdaderamente concedido, es el camino en el que se encuentra tu única esperanza de libertad.»  no hay otra manera que nos ayude a deshacer las falsas creencias de sentirnos culpables o de culpar a otros. El infierno es la culpa, al  Cielo se ingresa con las llaves del perdón.

Para avanzar en nuestra auto sanación debemos aprender a ver con los ojos del amor, «La visión de Cristo no utiliza tus ojos, pero tú puedes mirar a través de los Suyos y aprender a ver como Él.» Así que pidamos Su ayuda y que nos enseñe a perdonar y ver tal como Él ve.

LA LIBERACION DE LA ORACIÓN:

«La oración no puede ser liberada para que llegue hasta el Cielo mientras el perdón-para-destruir permanezca contigo.» El perdón para destruir aprisiona la oración y le impide elevarse a la cima de la escalera donde se expresa como amor y gratitud.

Si nos decidimos a perdonar «la oración se restaura a lo amorfo, a la intemporalidad más allá de todo límite, sin nada del pasado que le impida volver a unirse al perenne canto que toda la Creación le entona a su Dios.»

En este mundo de opuestos siempre tenemos que elegir el perdón hasta que el mundo deje ser real para ti, hasta que dejemos atrás el miedo y solo seguimos la luz del amor, entonces la oración se elevará  «por encima del mundo del caos y llegar a la paz.» en ese momento el perdón va dejando de ser necesario, pues la oración seguirá volando hacia su destino final, a ser el único medio de comunicación entre el Padre y el Hijo. En ese momento el perdón concluye su tarea, la  oración se ha  restablecido y vuelve a ser lo que siempre ha sido, un canto de amor, una danza de gozo y paz infinita.
Bendiciones

Oscar Gómez Díez
💝🙏💝

https://oscargomezdiez.com/

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