ASUMIR LA RESPONSABILIDAD

ASUMIR LA RESPONSABILIDAD POR NUESTROS PENSAMIENTOS:

“Cuando estés dispuesto a asumir total responsabilidad por la existencia del ego, habrás dejado atrás la ira y el ataque, pues estos surgen como resultado de tu deseo de proyectar sobre otros la responsabilidad de tus propios errores. Más una vez que los hayas aceptado como tus propios errores, no te detengas ahí. Entrégaselos de inmediato al Espíritu Santo para que el los deshaga completamente, de manera que todos sus efectos desaparezcan de tu mente y de la filiación en su totalidad.” (Un Curso de Milagros UCDM T-7.VIII.5.4-6)

Si todo lo que parece ocurrirnos en este mundo, no es más que una proyección de nuestras mentes, entonces debemos ir a la fuente que las genera, observar, examinar y deshacer todo aquello que nos genera culpa, conflicto, miedo, carencia o resentimientos. Esto es asumir la responsabilidad por nuestros pensamientos, sanando nuestras mentes a través del perdón con la ayuda de nuestra divinidad interior.

Asumir la responsabilidad es traer de vuelta a mi mente los juicios que proyecté sobre el mundo y elegir sanarlos a través del perdón.

Asumir la responsabilidad, es reconocer que todos los juicios que emití contra alguien, culpándolo de mis experiencias, no son reales, solo son errores de percepción, elucubraciones que solo suceden en mi mente. Nadie me ha hecho nada. Al reconocer esto, asumo la responsabilidad sobre mis juicios y decido deshacerlos con la ayuda del Amor que reside en mi.

Asumir la responsabilidad, es estar vigilante sobre mis pensamientos, para no permitir que se alimenten de odio y resentimientos.

Asumir la responsabilidad, es proponerme contemplar la inocencia de mis hermanos, y reconocerme a través de ellos.

Asumir la responsabilidad por nuestros pensamientos, basados en el miedo y las carencias, que nos conducen a todos los conflictos que creemos experimentar, es asumir la decisión de deshacer al ego y todos sus errores a través de la práctica del perdón, evitando con ello la ira y el ataque contra otros, al eliminar de esta manera nuestra culpa inconsciente.

Asumir la responsabilidad, es reconocer que no soy víctima de nada ni de nadie, excepto de mis propios juicios e interpretaciones, los cuales puedo corregir y sanar, examinándolos y entregándoselos al Espíritu Santo para que los deshaga y me libere de toda culpa o resentimiento. Este es el único camino que me conduce a la paz y al reconocimiento de mi Ser. No hay otro camino, pues no hay nada más allá de mi consciencia, en la que el ser que se cree separado se funde con el Ser que siempre es.

Oscar Gómez Díez

https://oscargomezdiez.com/

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